“Infancias en conflicto: voces silenciadas de Colombia ”

Marcelino Cárdenas y el retrato del reclutamiento forzado de menores en Colombia - los informantes  

Testimonios documentados por organizaciones humanitarias 


Organizaciones como Save the Children, CODHES y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) han registrado testimonios de menores reclutados:

"Me dijeron que si no me iba con ellos, iban a matar a mi mamá. Yo tenía 13 años. Me pusieron un fusil en las manos y dijeron que ya era un guerrero."
— Testimonio recogido por Save the Children, 2021, en el Cauca. 

"Cuando logré escapar tenía miedo de que me mataran por desertar. Me escondí durante meses. Luego el ICBF me ayudó a comenzar de nuevo."


— Adolescente desmovilizado entrevistado por el CICR, Putumayo, 2022. 


Referencia:

Save the Children. (2021). Reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en Colombia: Voces del conflicto. Bogotá: Save the Children Colombia.
Comité Internacional de la Cruz Roja. (2022). Acciones humanitarias y testimonios en contextos de conflicto

 



Causas estructurales y persistentes del conflicto armado colombiano 

1. Desigualdad en el acceso a la tierra y pobreza rural

Uno de los principales factores históricos ha sido la concentración de la tierra en manos de pocos, dejando a millones de campesinos sin acceso a propiedad ni oportunidades productivas. Esta exclusión estructural facilitó el surgimiento de guerrillas campesinas como las FARC y el ELN.

Referencia:
Kalmanovitz, S. (2010). Nueva historia económica de Colombia. Bogotá: Taurus.
Centro Nacional de Memoria Histórica. (2016). ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. CNMH.

2. Ausencia del Estado en regiones periféricas

Muchas regiones del país —particularmente en la Amazonía, la Orinoquía, el Pacífico y algunas zonas del Caribe— carecieron históricamente de servicios básicos, infraestructura, justicia y seguridad. Este vacío institucional fue ocupado por actores armados que ofrecían "orden" a cambio de control.

Referencia:
Comisión de la Verdad. (2022). Informe Final: Hallazgos y Recomendaciones. Bogotá: CEV. Disponible en: https://www.comisiondelaverdad.co

3. Violencia política y exclusión democrática

La falta de canales democráticos reales para la participación política (especialmente durante el Frente Nacional, 1958–1974) alimentó la idea de la lucha armada como única vía de transformación social.

Referencia:
González, F. E. (2004). Poder y violencia en Colombia. Bogotá: CINEP.

4. Narcotráfico

Desde los años 80, el narcotráfico se convirtió en una fuente clave de financiación para todos los actores armados: guerrillas, paramilitares y grupos criminales. El control de rutas y cultivos intensificó la violencia y prolongó el conflicto.

Referencia:
Reyes, A. (2014). Guerras recicladas. Bogotá: Debate.
Pecaut, D. (2001). Colombia: entre la democracia y la rebelión. Bogotá: Planeta.

5. Emergencia del paramilitarismo

El surgimiento de grupos de autodefensa, muchos vinculados a élites económicas, ganaderas y narcotraficantes, alimentó un conflicto con lógicas de exterminio del "enemigo interno" y apropiación territorial.

Referencia:
Romero, M. (2003). Parapolítica: La ruta de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos. Bogotá: Corporación Nuevo Arco Iris.

Barreras y Resistencias 

El reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes por parte de actores armados ilegales ha sido una de las violaciones más persistentes de los derechos humanos en el conflicto armado colombiano. A pesar de los esfuerzos institucionales y sociales por erradicar esta práctica, existen múltiples barreras que dificultan su prevención y atención efectiva. Entre estas se destacan la debilidad institucional en zonas rurales, la falta de presencia estatal, la pobreza estructural, y la escasa oferta educativa y laboral, factores que crean un entorno de alta vulnerabilidad para la niñez.

Además, las dinámicas territoriales del conflicto perpetúan un contexto de miedo y control por parte de grupos armados, lo que obstaculiza la denuncia y la protección de las víctimas. Las comunidades, muchas veces intimidadas o cooptadas, enfrentan grandes riesgos al oponerse al reclutamiento, generando una resistencia limitada o silenciosa.

Sin embargo, también existen formas de resistencia significativas. Organizaciones sociales, comunidades indígenas y afrodescendientes, así como líderes locales, han desarrollado estrategias de protección comunitaria, educación para la paz, y programas de reintegración para niños desvinculados. Estas iniciativas, aunque valientes, enfrentan constantes amenazas y limitaciones por falta de apoyo estatal sostenido y condiciones de seguridad.

Superar estas barreras implica no solo fortalecer la capacidad institucional del Estado en los territorios más afectados, sino también promover procesos de reconciliación, memoria y justicia que reconozcan a los menores reclutados como víctimas del conflicto y garanticen su reparación integral.

propuestas de mejora 


Fortalecimiento de políticas de protección: Desarrollar e implementar políticas públicas que reconozcan y protejan los derechos de las comunidades indígenas desplazadas, garantizando su acceso a servicios básicos y oportunidades de desarrollo.

Promoción del diálogo intercultural: Fomentar espacios de diálogo entre las comunidades indígenas y las autoridades locales para abordar las necesidades y desafíos específicos de estas poblaciones.

Educación y sensibilización: Implementar programas educativos que promuevan el respeto y la valoración de la diversidad cultural, reduciendo la discriminación y estigmatización hacia las comunidades indígenas.

Apoyo a la preservación cultural: Facilitar recursos y espacios para que las comunidades indígenas desplazadas puedan mantener y transmitir sus tradiciones, lenguas y prácticas culturales.

¿Cómo se manifiesta actualmente la comunicación intercultural en contextos de multi y pluriculturalidad, y qué transformaciones son necesarias para garantizar que se convierta en un eje que promueva la inclusión, la equidad y el entendimiento mutuo?



Actualmente, la comunicación intercultural se manifiesta de muchas formas en contextos donde conviven personas de diferentes culturas, como en las escuelas, los trabajos o incluso en redes sociales. Sin embargo, aunque hay más contacto entre culturas, no siempre hay un verdadero entendimiento. Muchas veces se mantienen estereotipos, hay discriminación o no se valora lo que cada cultura puede aportar. Para que la comunicación intercultural realmente promueva la inclusión y la equidad, es necesario transformar nuestras formas de relacionarnos. Eso implica educarnos en el respeto por las diferencias, reconocer los privilegios y desigualdades que existen, y crear espacios donde todas las voces sean escuchadas. También es clave que las instituciones —como los medios, el sistema educativo y el Estado— adopten una mirada más sensible y abierta a la diversidad cultural, para que el diálogo entre culturas no sea solo convivencia, sino también aprendizaje mutuo. 



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